Ha estallado la polémica sobre la reforma laboral aprobada conjuntamente por los diputados y senadores del PRI y del PAN. Se estima que la reforma laboral creará 250,000 empleos anuales sin descapitalizar a las empresas. En otras palabras las empresas, sin arriesgar su inversión, podrán generar empleos dentro del territorio nacional gracias a los nuevos términos de contratación de empleados.

La controversia sobre la reforma laboral tiene uno de sus orígenes no en el nacionalismo sino en la angustia de que lo ofertado por el gobierno es la humanidad, el tiempo y el trabajo del ciudadano mexicano. La reforma laboral consolida un ciclo más en el proceso de robotización de la subjetividad para lo cual primero ha sido necesaria su deshumanización, su desconexión con el entorno y su identificación con objetos ofrecidos por el mismo mercado.

En México los problemas económicos son el desempleo, el subempleo y la pobreza combinados con la falta de oportunidades, las oportunidades comprometidas, y un sin fin de situaciones y determinaciones políticas que agravan el desarrollo sustentable.

Apliquemos las proyecciones de la reforma laboral.

Demográficamente el estado de Colima es el segundo más pequeño del país con un total aproximado de 650 555 habitantes. Colima cuenta con uno de los puertos comerciales más importantes de México por lo cual se ha convertido en una de las regiones con mayor afluencia del país. Sin embargo el 47% de su población vive en la pobreza; es decir que aproximadamente 300,000 habitantes trabajan informalmente, temporalmente o son desempleados constantes. Suponiendo que la reforma laboral llegase a generar los 250 mil empleos proyectados en un año y suponiendo aún más que todos esos empleos se establecieran exclusivamente en Colima se estaría hablando de la reducción del desempleo y del trabajo informal de 300,000 a tan sólo 50,000. Más allá de las suposiciones que indican que el 95% de la población de un estado tendría que estar empleada, la pregunta es ¿dejarían esas 250,000 personas de ser pobres? La respuesta, considerando el salario estipulado y las condiciones de contratación, es un rotundo no. Además el otro 53% de la población colimense vería la seguridad y las condiciones de trabajo severamente mermadas.  Al mismo tiempo, en este caso hipotético que refleja los beneficios proyectados de la reforma laboral, se estaría desatendiendo por completo al resto de la población nacional.

¿Entonces cuál es el objetivo de esta reforma laboral? Los promotores de la reforma argumentan que las modificaciones a la constitución están basadas primordialmente en un análisis del contexto laboral global que responde a las demandas actuales del mercado. Consecuentemente la ley económica de la oferta y la demanda es citada constantemente. En otras palabras hay corporaciones en demanda de mano obra redituable e inversamente México ofrece grandes cantidades de esta para hacerla más barata. Independientemente de que dicha circunstancia sea una secuela lógica de la adopción del neoliberalismo como modo de producción. El problema de México yace en la falta de visión del político que ha optado por poner en venta al mexicano antes de invertir en educación e investigación tecnológica que genere productos competitivos en un mercado globalizado sin poner en riesgo la dignidad del trabajador.

La reforma laboral del PRI y del PAN no representa una solución viable para resolver ni la pobreza, ni la falta de empleo en México y simultáneamente pone en riesgo la estabilidad económica del trabajador ya empleado. ¿Entonces qué pasa cuando la única solución que el gobierno ofrece para resolver la pobreza en México es vender y a muy mal precio el valor de los mexicanos? Se prende una mecha que deja en entredicho la legitimidad y el objetivo representativo de los partidos en el poder e indica que en otro lugar se deben seguir buscando las alternativas.

Texto íntegro de la reforma laboral aprobada por la Cámara de Diputados