Primero se llevaron a los izquierdistas,
y no los defendí porque no era de izquierda.

Luego vinieron por los estudiantes,
y no los defendí porque ya no era estudiante.

Después vinieron por los inconformes,
y no los defendí porque no era uno de ellos.

Luego llegaron por mi -pedí ayuda-
pero no hubo nadie para defenderme.

-Martin Niemöler, después de su primer visita espiritual a México.