4 discos, muchas palabras, mucha irreverencia, muchos músicos, muchas giras, muchos conciertos, muchos fans, muchos premios, más Grammies que cualquiera, muchos ritmos, mucho dinero, muchas historias, mucha isla, mucha Latinoamérica, mucho éxito, muchos discos vendidos, mucho baile, mucho de todo y en todas cantidades… Calle 13 el grupo de reggaetón que se atrevió a experimentar más allá de los limites establecidos, más allá de la isla musical de un genero y de los parámetros establecidos por el mercado que favorece la apatía y la enajenación se presenta este 1 de Diciembre en algún lugar del DF, de cuyo nombre no quiero acordarme, y mucho menos imaginar quien está detrás de la organización de dicho evento.

Los ritmos de Calle 13 han puesto a bailar a medio mundo, sin embargo es la irreverencia, el humor, el candor, la dignidad y la verdad de sus letras las que han inspirado la admiración y el respeto de una generación cuya filosofía está plasmada en las redes sociales y en los memes. Calle 13 ha logrado darle voz a miles de chavos que repiten sus versos en las paredes, que usan sus canciones para acompañar marchas y manifestaciones. Calle 13 se ha metido en el discurso popular de América Latina haciendo lo que muy pocos artistas hacen, que es tener y compartir una conciencia crítica sobre la situación actual de los países y de su gente.

 

Y la pregunta es: si le han dado más premios Grammies que a nadie y tienen más patrocinadores que nadie, y llenan más conciertos que nadie… ¿de qué se queja Calle 13? ¿qué los motiva a portarse mal? ¿por qué explotan con micrófonos? ¿por qué dicen lo que no dicen otros? ¿No sería mejor calmarse y sentir un poco menos? La respuesta no es sencilla, ni se puede adivinar desde afuera del núcleo de cada integrante de la banda; pero me atrevería a decir que antes que nada Calle 13 busca unir a un continente que eventualmente ayudará a Puerto Rico a ser dueño verdadero de su estrella y de su historia. El Residente habla de libertad, de justicia, de independencia y de dignidad en América Latina porque de alguna manera esos ideales reflejan no solamente sus inquietudes personales sino las de todo un pueblo colonizado.

Volviendo a la realidad social, Calle 13 está en México y dará un concierto precisamente el día de la que será, sin duda, la manifestación social más numerosa de nuestra breve y tormentosa búsqueda de la democracia. Ante tal situación Residente ha convocado a boicotear su propio concierto para llegar a la marcha, algo que ni de chiste los artistas nacionales se atreverían a hacer en un país donde los monopolios tienen a todos apretados del cuello.

La libertad siempre será bienvenida en México (un pequeño gesto de aclaración cultural, los manifestantes del 1Dmx no son militantes sino ciudadanos convencidos de que el gobierno ha dejado de representar al pueblo).

¿Me pregunto qué pasaría si Calle 13 decidiera desaparecer de su concierto para caminar en las calles del DF?