Hemos construido una civilización incompatible con la  naturaleza. De tal forma que todo lo que tocamos se destruye. Hemos roto la armonía con las demás especies y con el ecosistema. Sí, nosotros los seres humanos somos responsables directos de la contaminación y destrucción del planeta. Las medidas macroeconómicas implementadas para solucionar los problemas actuales son insuficientes y a su vez producen efectos secundarios igual o tan destructivos como el problema que se pretende resolver.

El monocultivo, por ejemplo, ha permitido que ciertos productos lleguen a la mesa de las familias. En teoría, alimenta a aquellos que no tenían nada que comer , y simultáneamente, logra que la economía se mantenga en crecimiento estable. Pero por otra parte los bosques y selvas son destruidos para dar paso al cultivo de productos redituables en el mercado. Se emplean las tierras para sembrar un producto único, acción que al mediano y largo plazo inhabilita la fertilidad del suelo. Una mala solución a un problema lleva inevitablemente a otro.

La permacultura (cultura permanente) es un sistema ético que proyecta la construcción de un hábitat humano capaz de coexistir con las demás especies y con el ecosistema. Se basa en el cuidado de la tierra y de  las personas estableciendo limites de consumo y reglas de respeto y cuidado. La permacultura es una alternativa viable al problema ecológico actual, pues no solamente se remite a hablar de teorías y buenos propósitos sino que también enseña a cultivar de manera orgánica y autosustentable alimentos para el consumo propio.

La salvación del planeta requiere de grandes esfuerzos colectivos. La permacultura es un camino que refuerza la esperanza en un mundo mejor.

 

Para conocer más visita: Permacultura México

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