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¡Elba Esther, Elba Esther, tú también vas a caer!

No había persona en México que no supiera que la líder sindical de los maestros se había enriquecido de manera ilegítima; tampoco era desconocido que desde su sindicato y partido controlaba políticamente su entorno. El desvío de recursos tanto en el sindicato como en otras dependencias de gobierno era tan común que todos los presidentes omitieron investigar a fondo y prefirieron crear alianzas con ella para favorecerse.

Tampoco sorprende que el nuevo PRI vaya en pos de “peces gordos” para ocultar, minimizar o distraer al televidente de los asuntos verdaderamente transcendentales y de las acciones turbias del gobierno. No es sorpresa: Salinas detuvó a La Quina; Zedillo a Raúl Salinas; Fox a nadie puesto que su misión fue en el mejor de los casos ir a dormir en Los Pinos; y Calderón no pudo contra Hank Rohn y el PRI que ya preparaba su retorno. Sin embargo el problema de legitimidad del gobierno de EPN es tan severo que tampoco sería sorpresa que otros políticos innegablemente corruptos fueran detenidos. Todo en función de una maquinaria de corrupción, impunidad y traiciones políticas.

No hay sorpresas, el circo ya no es noticia.