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El Brasil de hoy se parece mucho al México del 68. Una nación en “vías de desarrollo” se prepara para hospedar el Mundial de fútbol y las Olimpiadas de manera consecutiva. Ambos eventos representan “prestigio” mundial y son vistos como vitrinas del progreso y el orden de un estado emergente.

Las manifestaciones de estos días irán in crescendo conforme se acerquen las justas deportivas y durante ellas. Las demandas son justas y a su vez resultados de un sistema socioeconómico fallido. Por otra parte el porqué  de la inconformidad no es muy distinto al que ha originado huelgas y quejas en lugares tan remotos como España, Grecia, Turquía e incluso el México actual.

La pregunta es ¿cuál será la respuesta del estado?  La respuesta inmediata fue represiva por una parte y por otra reflexiva (en algunas ciudades se dio marcha atrás a los aumentos en el transporte público). La segunda reacción podría entenderse como una victoria temporal, tarde o temprano los precios volverán a subir. Sin embargo, la represión es una señal de preocupación para las libertadas y los derechos humanos. Primero porque las violaciones crecerán de manera proporcional a las manifestaciones. El estado brasileño “sentirá” la presión desde el exterior, y en el peor de los casos se verá “obligado” a “limpiar” el país de dichas manifestaciones sociales. Las vitrinas pueden ser muy peligrosas porque vistas desde otro punto exhiben la verdad de lo que se quiere ocultar.  ¿Veremos un Tlatelolco en Brasil?

En el plano político, es verdaderamente angustioso presenciar el ajuste mediático contra un gobierno de “izquierda” y la incapacidad de éste para representar fidedignamente las necesidades de un pueblo, así como para contrarrestar con leyes las leyes de la economía mundial. Queda claro que por encima del poder político está el poder económico. Y es precisamente en esa fractura de poderes que las bases de las sociedades necesitan crear espacios de debate, avanzadas ideológicas, crítica, manifestaciones sociales, y sobre todo organización.

Otro mundo sigue siendo posible.