Hablar de fútbol no es hablar de estadísticas, ni de números. El fútbol es pasión, emoción pura (claro para los que lo aman), es coraje, rabia, emociones trémulas, carne viva. El fútbol tiene su portería en lo irracional, en lo que no se entiende, en lo injustificable. Cada quien ama su camiseta de la misma forma que se puede querer a una nación. A veces, incluso, el país entero se confunde, se mezcla, se combina con los colores de una camisa. En México existe la verde pero también la rayada de rojo y de blanco, la camisa de las Chivas del Guadalajara.

 

El fútbol, dada las circunstancias, se sale de su propia cancha, va más allá de los 22 jugadores, las porterías y el balón. Se va a la política, a las calles, avasalla los medios, se transforma en un negocio. En esta carta a nadie me gustaría precisamente hablar del negocio que Vergara ha venido haciendo con los colores de las Chivas.

 

Al ver la clasificación general actual se nos cae el corazón: las Chivas han vivido en el sótano durante lo que va del torneo.  Se encuentran sumergidas en una de las peores rachas de toda su victoriosa historia. Sin embargo lo deportivo no es lo más trágico de la situación actual, el problema viene de arriba y no es nuevo.

 

Vergara llegó al mando de las Chivas por la puerta de atrás, representando a quién sabe que poderes,  se adueño del equipo en medio de la controversia. Y desde entonces trajo cambios a la estructura deportiva y administrativa del equipo, muchos de estos cambios fueron para bien, otros, claramente, para satisfacer su egocentrismo. Y si no lo consideran así qué alguien por favor me explique que van a hacer las Chivas en Argentina cuando enfrente al Vélez Sársfield con un uniforme azul marcado con una V que cubre el pecho. ¿Es la nueva V de ChiVas?

 

En Chivas se han hecho muchos cambios desde la llegada de Vergara. El equipo fortaleció sus fuerzas básicas y recurrentemente transfiere (léase como vender) muchos jugadores a otros equipos de la liga y al extranjero (Salcido, Chicharito). Vender jugadores es parte del negocio, fortalecer las fuerzas básicas es una inversión. Invertir en las fuerzas básicas es lo más meritorio del trabajo de Vergara. Sin embargo hacer el bien en una casa no justifica hacer un desmadre en otras. Hablemos de ese desmadre.

 

Podría empezar por enumerar un sin fin de directores técnicos que llegaron al equipo y que a pesar de dar buenos números se fueron de la misma manera que los que entregaron cuentas negativas. Los nombres ya los conocen y en cada caso siempre sale a relucir las manera en que se toman las decisiones en Chivas, siempre incompresibles, injustificadas, erróneas y por demás autoritarias. Pero al final de cuentas, todo tiene consecuencias. El equipo funciona mal cuando funciona, los jugadores no tienen confianza (a pesar los viajes mágicos a Colombia), el equipo no confía en el jugador, no hay forma colectiva, ni resultados.

 

El Omnilife es muy bonito pero luce siempre vacío. La causa son las distancias que la administración ha puesto entre el equipo y su gente. El estadio fue un proyecto mal pensado desde su gestación. La idea era marcar la diferencias entre los que entraban y los que no (al estilo ingles). Se contemplo un negocio redondo de boletos preferentes y paquetes anuales. No ha funcionado. ¿Me pregunto si de verdad era necesario salir del Jalisco? ¿jugar en alfombra? ¿dar paso a que Slim adueñara del estadio?¿construir en vacío?

 

Queda claro que a Vergara no le cuadran los cuestionamientos, ni tiene tacto al abrir la boca, ni al hablar de fútbol. Toma un rol de padre regañón hacia los jugadores, los humilla, hace comparaciones absurdas (que si el equipo es un bocho). Invierte fuerzas en salir en los medios en lugar de sacar una alineación temida por los rivales. Olvida incluso que Chicharito es el jugador que se ha convertido gracias a la competencia deportiva que enfrentó contra jugadores de la talla de Borgeti, Bravo, Ochoa, Bofo y otros durante su formación. ¿A quién enfrenta el Cubo o Fierro? ¿Dónde está la competencia interna? ¿Los convertirá en grandes jugadores o los va a quemar antes de tiempo?

 

Y pasando del fútbol y lo administrativo a lo social. ¿Qué ganan las Chivas vetando al diario Récord? ¿qué gana el equipo? ¿qué gana el fútbol mexicano al eliminar de manera selectiva la libertada de expresión? ¿por qué promover la censura? Ni las Chivas, ni la afición, ni el fútbol, ni México ganan al eliminar la libertad de expresión, sólo Vergara, sólo su ego y su ganas de despintar los colores, rojo y blanco.