Eduardo-Antonio-Parra

Profundizar en la actualidad

Entrevista con Eduardo Antonio Parra.

Desde que Eduardo Antonio Parra publica su primer libro de cuentos, El río, el pozo y otras fronteras, en 1995, queda claro que su voz narrativa y los ejes temáticos de su obra tienen la fuerza necesaria para enfrentar la desolación y la realidad. Sus personajes se abren paso entre la marginación y la violencia con una belleza descriptiva que difícilmente puede ignorarse. Todo el silencio hace ruido, todo el dolor estremece. Al abrir sus libros entramos a un mundo impregnado de tradición oral, que reconstruye inevitablemente los límites y los alcances de la narrativa mexicana contemporánea.

¿Crees que los escritores deben tener alguna responsabilidad hacia los lectores?

Yo creo que va, como dicen por ahí, junto con pegado. La responsabilidad hacia el lector es ser lo más claro y preciso en lo que le quiero contar y eso al mismo tiempo me exige una cierta responsabilidad en la escritura; tengo que ser claro, tengo que ser preciso sin importar lo retorcida que sea la estructura. Puede ser una escritura difícil, puede ser un tema difícil, pero tengo que ser bastante claro y preciso. Yo lo que trato es despertar emociones en el lector. Lo que yo consideraría un fracaso es que un lector lea un texto mío, un relato, un cuento o una novela y no sienta nada. Que lo deje frío, o que lo deje igual que antes. Sí trato de moverle algo, ya sea las emociones, las sensaciones o las ideas. Ese es uno de mis principales objetivos a la hora de escribir. Bueno, y contar historias que sean divertidas y entretenidas.

¿Qué tan fundamental es que un escritor, además de leer y practicar la escritura, profundice en la actualidad?

Yo creo que los escritores, los narradores y también los poetas, tenemos la obligación de tratar de entender el tiempo que vivimos; tratar de entenderlo, tratar de registrarlo, tratar de plasmarlo y tratar incluso de influir en él. Creo que es una responsabilidad. Hay gente, incluso los escritores de los que llaman de la Torre de marfil, que escriben del arte por el arte y no se interesan por las cuestiones sociales. Yo no creo en eso. Creo que incluso ellos tienen que verse afectados por la realidad. Y por lo mismo que uno se ve afectado tiene la obligación de comprenderla. No darle la espalda. Y a la hora de entenderla la reflejas en tus textos y al mismo tiempo, como en un juego de ida y vuelta, esos textos logran influir en esa realidad. Este entendimiento nomás lo puedes hacer con el tiempo que te tocó; por eso se vuelve necesario. También por eso digo que un escritor escribe para sus contemporáneos y principalmente para sus connacionales. Todo lo demás es agregado, todo lo demás es suerte.

Tu obra, y en lo general la literatura contemporánea mexicana, tiene una inclinación muy marcada hacia la violencia, ¿consideras que se está anticipando el uso de la violencia como un recurso literario?

En la cuestión de la violencia yo creo que no nos estamos adelantando. En mi caso yo empecé a escribir sobre la violencia antes de que se viniera la violencia y lo hago por una razón. La violencia siempre está ahí. No es algo novedoso. Incluso, lo he dicho en muchas partes, la gente que cree que ahorita México está viviendo uno de los tiempos más violentos de su historia no conoce su historia. Ha habido tiempos mucho más violentos y México siempre ha sido un país violento. Y la humanidad siempre ha sido violenta. La cuestión de la violencia en la literatura simplemente te puedo mencionar, ¿te acuerdas cuando Aquiles mató a Héctor? amarró el cadáver al carro y le dio tres vueltas a la ciudad de Troya. Eso es absoluta violencia. Y estamos hablando de hace 2,500 años. Si tú lees una tragedia de Shakespeare te salpica de sangre. La violencia siempre ha estado ahí y siempre ha sido un tema literario. Ahora en la cuestión de la realidad, México no ha pasado periodos de paz más largos de veinte o treinta años y pienso en tiempos de Porfirio Díaz que impuso la paz, en los años cincuenta quizá también otro poquito. Entonces todo mundo parece sorprenderse porque uno escribe sobre violencia cuando uno vive inmerso en la violencia. En un país que históricamente es violento, en un país que nació de un choque violentísimo entre españoles asesinos e indios que estaban defendiendo su tierra y que también eran asesinos. Entonces dices, bueno, ¿de qué quieren que escriba uno? Es uno de los temas más naturales para la literatura mexicana. Incluso sería antinatural escribir de otra cosa, de la felicidad, de la paz, de todo eso. Eso es como un anhelo pero si somos escritores realistas tenemos que reflejarla.

¿Es posible que la narrativa latinoamericana vuelva a experimentar otro Boom?

Yo no creo que haya otro boom de literatura en lengua española. Yo creo que nuestra literatura es perfectamente capaz de competir en calidad con cualquier literatura del mundo. Al hablar del Boom no estamos hablando de calidad literaria. Al hablar del Boom estamos hablando de éxito de promoción y publicidad. Y eso se dio en los años sesenta con los integrantes del boom porque nadie los conocía. Nadie conocía la literatura en lengua española, la literatura latinoamericana en Europa. Ahora sí la conocen, entonces el Boom no va a pasar. Yo creo que lo que hay que hacer es mantener la calidad para seguir situándonos en un buen nivel literario a nivel mundial. Decía Emanuel Carballo —lo he repetido muchas veces porque estoy completamente de acuerdo con él— México es un país del tercer mundo pero tiene una literatura de primer mundo. No tiene lectores de primer mundo, es lo malo.

Has comentado que las novelas de Flaubert están construidas sobre sus dos grandes odios: las mujeres y la burguesía, ¿cuáles son tus odios?

Creo que no tengo odios, bueno no sé, pero sí hay cosas que aborrezco, que me producen ira de repente. Por ejemplo ahorita que hablábamos de la violencia. Yo no tengo nada contra los delincuentes que se asumen como delincuentes pero sí me hacen, me levantan mucho coraje, mucha ira, los delincuentes que pasan como gentes decentes. Y estoy hablando principalmente de los políticos que están en los más altos niveles de la política nacional. Se presentan como personas bondadosas que todo lo están haciendo por México mientras están dejando peor a México que como lo dejan los narcotraficantes. Ellos son los causantes del hambre, del desempleo, de todo lo demás que lleva después al crimen organizado.

Y para concluir, ¿qué libros estás leyendo y qué libros le recomendarías a un joven?

Yo siempre estoy leyendo varios. Ahorita estoy leyendo la biografía de Carlos Slim de Diego Osorno; acabo de leer la biografía de Porfirio Díaz de Carlos Tello Díaz que es tataranieto de Díaz o algo así. Estoy leyendo la novela Los últimos hijos de Antonio Ramos Revillas y estoy leyendo la última novela, Besar al detective,  de Élmer Mendoza. Son los que tengo abiertos ahorita. A los jóvenes les puedo recomendar las novelas de Élmer Mendoza, son bastante atrapantes, incluso tiene una que es específicamente para lectores jóvenes y curiosamente el otro autor que estoy leyendo Antonio Ramos Revillas tiene un montón de libros para jóvenes. Y me voy a hacer promoción, yo acabo de publicar una antología que se llama Norte, de cuentos de escritores norteños de principios del siglo XX hasta nuestros días. Está enfocada para lectores más jóvenes. Empieza con Martín Luis Guzmán y termina con los escritores que tienen treinta y tantos años. Esa podría funcionar para ese tipo de lector. Pero en realidad creo que lo que los lectores jóvenes tendrían que hacer es acercarse a cualquier escritor de literatura mexicana. Creo que no se acercan porque piensan que la literatura es aburrida y en realidad es apasionante. En el momento en que se claven con un libro, con una novela, con un libro de cuentos, se van a convertir en lectores; sobre todo, de la literatura que es escrita por escritores de su mismo país, de su misma región y que les habla de los problemas, de los espacios y de las ciudades que ellos conocen.

web-norte

amatorio-entrevista

Amatorio: todos los matices del amor

Entrevista con Fernanda Macedo e Irene Delgado

 

irene-fernanda

Planear una exposición plástica “al alimón” implica una dialéctica artística que no siempre es fácil. Lo saben Fernanda Macedo e Irene Delgado quienes afortunadamente han logrado trabajar en armonía a partir de un tema que, de suyo, es apasionante. “Amatorio” da título a la exposición integrada por una veintena de obras de distintos formatos y técnicas. Se inaugurará el 11 de septiembre del presente año en punto de las ocho de la noche en el Museo Universitario “Fernando del Paso” que se localiza en el centro de la ciudad de Colima. En dicho recinto cultural, las jóvenes artistas charlaron para Hoy lo leo, lo que resultó un intercambio de visiones en torno a la creación artística en estos tiempos turbulentos y por supuesto sobre el arte de amar-pintar.

Fernanda Macedo cursó estudios en la Escuela de Artes Visuales de la Universidad de Colima. Actualmente estudia la licenciatura en Filosofía en la Universidad de Guadalajara. Su inclinación por el mundo de las artes inició a muy temprana edad. Su talento lo ha cultivado en la academia y fuera de ella. Los artistas Waldo Saavedra y Javier Fernández han sido figuras importantes en su formación artística. En 2013 participó en el Festival Internacional de Spinnerei en Leipzig, Alemania.

Fernanda, apasionada por el arte, reflejo de su personalidad creativa, nos dice al respecto de esta exposición: “Estamos conscientes de que nos queda muchísimo camino por recorrer pero a comparación de la última exposición que tuvimos, siento que hemos avanzado en el sentido de que fue bien planeado todo, nos sentamos a investigar, a poner ideas. En este sentido, el proceso sí estuvo un poco más maduro. Nos contamos lo que cada una quería, investigamos en torno al tema. Fue difícil al principio. A estas alturas ha fluido bastante bien. Estamos satisfechas”.

Irene Delgado egresó de la licenciatura en Artes Visuales de la Universidad de Colima. Ha participado en exposiciones colectivas e individuales. En diciembre de 2014 se inauguró su última exposición individual, “Cromos Onírico”. Irene Delgado se ha caracterizado por trabajar con elementos no convencionales dentro del arte abstracto. Ha recibido menciones honoríficas en importantes bienales como la Bienal de Pintura “Gonzalo Villa Chávez”. Sobre lo que plasmó en “Amatorio” nos dice: “¿Cómo voy a hacer algo tan cursi en esta expo? pensé, pero luego dije “me vale”. Comencé a crear con aquello relacionado con las mieles del amor; las mariposas, aquellas cosas con las que una se proyecta. Así fue como fluyó la cosa. En este caso que estamos trabajando juntas, hemos aprendido una de la otra. Eso es lo que me gusta”.

¿Por qué el nombre “Amatorio”?
F: Tomamos el nombre de “Amatorio” que significa la intensa atracción sexual junto con la emocional. Buscando referencias, encontramos que para la psicología, hay varios tipos, ludus, storge y eros. Lo primero trata del juego, el storge es el amor compañero, yo por ejemplo, me identifico mucho con ese; se busca la amistad, el compañerismo. El eros es mucha pasión física, pasión emocional, hasta cierto punto idealizado. Nosotras elegimos “Amatorio” por todo lo que implican estas definiciones. ¿Por qué? Nosotras hacemos arte abstracto que todo lo plasma a través del color, textura, no se basa en un sujeto. Nuestra intención es que cada una plasmó su sentir partiendo de estas clasificaciones; en mi caso, el compañerismo, arranques que tienen que ver con mis hormonas, todo eso lo expresé en color. Mis cuadros están basados en meras emociones de momentos con mi pareja, con mi familia. Porque el amor no sólo tiene que ver con la pareja.
I: Mis pinturas están basadas en el amor, por eso recurrí a elementos como las mariposas, los pétalos de rosas, las estrellas, el universo… es algo muy cursi. Son colores más claros que los de Fernanda. Tomamos estos dos temas: el sexo y el amor. Me fui por el lado más sutil. Además estamos haciendo una obra de gran formato donde vamos a unir lo que las dos queremos expresar.

¿Cómo esperan que sea recibida la exposición?
F: El objetivo de “Amatorio” en conjunto, es que el espectador llegue y con un fragmento de un texto que nos guste, de un poema, pueda identificarse con la pieza, en función de lo que nosotras representamos con colores y texturas. Algunos se identificarán más con Irene, otros conmigo. Esto se pretende que sea el resultado de la exposición, proyecto que se planteó más o menos desde febrero y esperamos que les agrade. La exposición estará tres meses en el museo.

Dar cabida a otro arte, me parece que acompaña al espectador en el proceso de interactuar con la obra, ¿pueden adelantar algo?, ¿qué textos les han inspirado?
I: Mis pinturas están inspiradas en música, en el ritmo, en esa musiquita amorosa. Los fragmentos de poemas aún no los he seleccionado, estoy en esa búsqueda.
F: A las dos nos encanta la onda de la poesía, de la música sobre todo y la música es una forma de poesía. Tengo por ahí mi libretita de noche, pienso poner textos de mi autoría. Este proceso creativo lo he ido acompañando tal vez inconscientemente de… uno es medio intenso, ¿verdad? Y de repente me levantaba a medianoche y escribía conforme me sentía, del día a día. Todo lo vomitaba en mi libretita de noche. Acompañaré cada obra con un fragmento, alguna frase, esperamos que les llame la atención.

¿Por qué hablar del amor en estos tiempos?
I: Porque probablemente lo estoy viviendo ahora, intensamente. Si no lo estuviera experimentando no creo que estuviera haciendo esta exposición.
F: Pienso que el amor es un tema que nunca va a pasar de moda, se puede manifestar de distintas formas, tal vez los ideales cambien pero siempre se va hablar del amor porque es algo que nos identifica a todos como personas, es un sentimiento universal, cada quien lo vive de diferente manera, es algo inherente a uno. El objetivo no es hablar de lo que es el amor, eso es bastante complicado. Nosotras como artistas, lo estamos expresando tal cual lo sentimos. La intención es que tú llegues, te pares y frente a la obra pienses “yo también lo he sentido”. Hablar de amor ahora, por más posmoderno que esté el asunto… el amor es el amor. Dijeran los beatles “all you need is love”.

Exposición “Amatorio”. Viernes 11 de septiembre de 2015, en el Museo Universitario “Fernando del Paso” en punto de las 8:00 pm. Participará el grupo musical “Rubato”.