Te quiero- en color, amarillo, rojo, azul, verde y aunque no te guste, también en morado.

Te quiero- envuelto en rebozos tejidos, sobre manteles de fonda.

Te quiero-  alumbrado por el fuego de una veladora con calcomanía de Jesús Malverde o quizás el chupacabra.

Te quiero en una botánica, entre la muchedumbre de una marcha, despistadamente gritando tu nombre mientras tu sonrojas.

Te quiero bien rascuachi.

Te quiero- multiplicado por cien, cien corazones convertidos en papel picado, que como en día de los muertos decoran las plazas desde Los Angeles a Michoacán.

Te quiero bien rascuachi- como un poster de María Felix, un cuadro de Cantinflas, una camiseta de Che Guevara, como una guayabera, como una danza azteca.

Te quiero como no te imaginas, como las 9 estatuitas de la virgen de Guadalupe que decoran mi apartamento, nuestro nidito, como lo hemos denominado, las nueve vírgenes, rasgos del católico que alguna vez fui, nueve vírgenes que me han confiado que eres el amor de mi vida.

Te quiero como las cajas de tabacos importados alrededor de mi casa, tabacos que nunca me fumé pero que si tuviese uno, nos lo fumaríamos juntos bajo la luna llena que hoy me inspira a escribir estos versos.

Mi amor es rascuachi- como el altar edificado en mi cuarto- el altar, homenaje a la gente que me ha dejado, que me cuida y me guía, con figurines de voodoo y el buddha, pétalos secos de cempasúchil, collares de Mardi Gras y velitas medias derretidas.

Te quiero así-con mi amor rascuachi, una mezcla de cómo agua para chocolate y la sexta declaración de la Selva Lacandona, realismo mágico y urgencia política.

Así es mi amor rascuachi.

Y marcharé con pancartas gritando por todo el camino hasta Nuevo México,

Llegaré a tu torre de marfil y ahí edificare un altar de libros a tu nombre: el manifestó comunista, Pablo Neruda, Gloria Anzaldúa, Judith Butler, y algunos más, con flores artificiales, tarjetitas de Frida Kahlo y la imagen de Selena, la reina del Tex-Mex.

Te cantaré serenata: una de Lola Beltran, quizás una de Lady Gaga. Saldrán tus amigos preguntando ¿quién es ese queer chicano activista?

“Es mi hombre” tu dirás, “mi amor rascuachi.”